|
Un ataque de
pánico por lo general dura minutos, en ocasiones horas.
Se trata de un intenso estado de miedo a un posible
desastre. Las crisis, por lo menos al principio,
son inesperadas, y no se presentan inmediatamente
después de estar expuestos a una situación que por lo
general causea ansiedad.
Los ataques de pánico
empiezan con la aparición repentina de aprensión, miedo
o terror intensos. Se percibe una sensación o
sentimiento de una catástrofe inminente.
El carácter inesperado
de la crisis de angustia es un rasgo esencial de este
trastorno, aunque mas tarde, en el curso de la
enfermedad, algunas situaciones pueden asociarse a las
crisis de angustia. Estas situaciones lo único que
hacen es aumentar la posibilidad de que se presente el
ataque cuando la persona se encuentra en dicha
circunstancia. En ese caso, el individuo tiene
miedo de vivir una crisis de angustia, pero no esta
seguro de cuando va a presentarse y ni siquiera sabe si
realmente se presentara. Precisamente una
característica esencial del ataque de pánico es que
seguido se presenta de preocupaciones persistentes por
la posibilidad de padecer nuevas crisis de angustia y
por sus posibles implicaciones o consecuencias.
Los individuos
con trastornos de angustia acostumbran anticipar un
desenlace catastrófico como resultado de síntomas
físicos o efectos farmacológicos secundarios cuya
importancia real es de carácter leve (por ejemplo creer
que un dolor de cabeza indica la presencia de un tumor
cerebral).
Los principales
síntomas de un ataque de pánico son:
-
Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de
la frecuencia cardiaca.
-
Sudoración.
-
Temblores o sacudidas.
-
Sensación de ahogo o falta de aliento.
-
sensación de atragantarse.
-
Opresión o malestar toráxico.
-
Nauseas o molestias abdominales.
-
Inestabilidad, mareo o desmayo.
-
Desrealización
(sensación de irrealidad) o despersonalización
(estar separado de uno mismo).
-
Miedo a perder el control o a volverse loco.
-
Miedo de morir.
-
Parestesias (sensación de entumecimiento u
hormigueo).
-
Escalofríos o sofocaciones.
Los individuos con
trastorno de angustia muestran una notable incidencia
(50 a 65 por ciento) de trastorno depresivo mayor.
Si en una persona que tiene ataques de pánico se
advierten síntomas de un cuadro depresivo el diagnostico
es depresión. En un tercio de las personas que
presentan ambos trastornos, el de angustia coincide con
o precede a la aparición de un trastorno depresivo
mayor. |