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Este
trastorno se caracteriza por episodios recurrentes de
voracidad en los que la persona consume gran cantidad de
comida a gran velocidad en un periodo discreto de
tiempo, sintiendo que no puede controlarse.
Después puede presentar el vomito provocado, el empleo
de fármacos laxantes y diuréticos, dietas estrictas,
ayuno o ejercicio vigoroso para prevenir el aumento de
peso. Tiene una preocupación persistente por la
silueta y el peso.
Los episodios de
voracidad suelen ser planificados. la comida
consumida durante estos periodos a menudo posee un
elevado contenido calórico, sabor dulce y una textura
que facilita su rápida ingesta. Los alimentos
suelen ingerirse en forma disimulada e incluso en
secreto. El episodio de voracidad termina
normalmente con malestar abdominal, sueno, interrupción
de la vida social o provocación del vomito, el cual
alivia el dolor causado por la distensión abdominal y
permite a la persona seguir comiendo. Estas
personas hacen intentos repetidos para controlar su peso
y presentan frecuentes oscilaciones de peso debido a la
alternancia entre las comilonas y los ayunos.
Con frecuencia se
observa un estado de animo deprimido y en algunas
personas hay abuso o dependencia de sustancias
psicoactivas; los tóxicos mas empleados son los
sedantes, las anfetaminas, la cocaína o el alcohol.
Normalmente el trastorna comienza en la adolescencia o
al principio de la vida adulta.
Algunos estudios han
señalado la existencia de depresión mayor entre los
familiares de primer grado de las personas con bulimia
nerviosa, en mayor frecuencia de la esperada. Sin
embargo, esta enfermedad se distingue de la depresión
porque el individuo rara vez resulta incapacitado. |
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Referencia
American Psychiatric Association. (2000).
Diagnostic and statistical manual of mental disorders [Text Revision].
Washington, DC: American Psychiatric Publishing.