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La fobia
social es otro síntoma de la depresión. Aquellos
que hemos vivido algún episodio depresivo empezamos a
tener verdadera fobia social, es decir, temor de asistir
a reuniones, entablar conversación con desconocidos o
acudir a sitios por primara vez. El sentimiento de
angustia que acompaña a esta fobia es muy parecido al
del ataque de pánico.
Se trata de un miedo
persistente a una o mas situaciones en las que en
individuo se vea expuesto a un posible escrutinio por
parte de los demás, junto con la presencia de miedo de
hacer algo o de actuar de forma humillante o embarazosa.
En cuanto el individuo se ve obligado a enfrentarse a
una situación social se presenta una ansiedad
anticipatoria muy notable y probablemente debido a ella
se eviten situaciones de esta índole. Por lo
general, el sujeto teme también que los otros detecten
los signos de su ansiedad y de esta forma puede
generarse un circulo viciosos en el que el miedo
irracional genera ansiedad, que a su vez altera el
rendimiento, lo cual aumenta los deseos de evitar la
situación fóbica. En general, un individuo
reconoce que su miedo es excesivo o poco razonable.
Este trastorno, en
general, no suele ser muy incapacitador, pero el hecho
de evitar las situaciones fóbicas puede dar lugar a una
considerable cantidad de inconvenientes. Cuando la
actividad social o laboral se encuentra gravemente
alterada es posible que aparezca un trastorno depresivo
como complicación. Son muy frecuentes aquellas
fobias sociales que suponen miedo de hablar en publico o
las que implican un miedo generalizado a la mayor parte
de las situaciones sociales. |
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Referencia:
American Psychiatric Association. (2000). Diagnostic and statistical
manual of mental disorders [Text Revision]. Washington, DC: American
Psychiatric Publishing.