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Rising Sun Psychotherapy & Nuevo Amanecer
Michele Boudreau, PhD, MFT

             

Terapia de Pareja

 

El uso del término “terapia de pareja” (en lugar del más tradicional “terapia marital”) tiene su razón de ser en el hecho de que muchas de las relaciones entre los individuos no tiene lugar en el marco de un matrimonio legalmente entendido. En todo caso, la terapia de pareja está dirigida a personas que mantienen una relación de larga duración y que presentan dificultades de convivencia.  Que la pareja, sea o no matrimonio, o involucre a personas de mismo o distinto sexo no es determinante.

Muchas diferencias o incidentes domésticos leves, aunque sean repetidos, no indican la necesidad de una terapia profesional de pareja. La pareja tiene muchos recursos para resolver conflictos de rutina que deben movilizarse con anterioridad. Los problemas de comunicación serios e insolubles que aún no han deteriorado de manera irreversible la relación de pareja y el deseo de seguir juntos, son la principal indicación de terapia de pareja.

Algunos problemas habituales de la pareja nacen a partir de las expectativas irreales que las personas tienen acerca de lo que debiera ser el matrimonio. Muchas de las diferencias iniciales que suelen existir entre los miembros de una pareja suelen desaparecer por sana adaptación de uno a otro miembro, pero no siempre es así y, en ocasiones, tal adaptación no se produce o se produce en falso. Las formas habituales de reaccionar ante estas vivencias son:

·          Soportar en silencio las diferencias a medida que la relación empeora, sin hacer nada al respecto.

·          Aceptar que, aunque no hay ningún problema crítico, es necesario cambiar algo para mantener la vitalidad de la pareja.

·          Romper la relación y tratar de encontrar una nueva.

Si en una relación estable las cosas no van bien, puede preguntarse uno a sí mismo: ¿hay un problema reciente que ha alterado la relación las últimas semanas? ¿se ha intentado resolverlo razonablemente?. Es bueno recordar que la  mayoría de las parejas sanas atraviesan períodos de conflicto benigno que pueden durar, incluso, meses. Por otro lado, si los problemas afectan a cuestiones fundamentales de la relación y no parecen tener solución natural a corto o medio plazo, es razonable acudir en busca de ayuda, aunque el problema sea reciente.

·          ¿Cuándo y cómo empezar?

Cuando cada miembro ha hecho un esfuerzo para acercarse al otro y ha fracasado, ambos siguen peleando durante la mayor parte de su trato, ninguno es feliz, y la pareja ha resuelto que no puede resolver sus problemas por sí misma.  El paso siguiente es ¿cómo encontrar un terapeuta de pareja?

·          ¿Qué esperar de la primera sesión?

Los terapeutas pueden abordar este primer contacto de manera muy distintas. La mayoría prefieren ver a la pareja conjuntamente y, después, a cada uno por separado. Al final de la primera sesión el terapeuta debe poder realizar un resumen de los problemas principales que considera existen en la pareja. Obviamente no se puede esperar que el terapeuta vislumbre en este primer contacto todo aquello que no funciona bien en la pareja y los pasos necesarios para enmendarlo.

·          Terapia de pareja: cómo funciona

Las terapias de pareja suelen centrase en problemas prácticos  y objetivos de la relación. centrándose en criterios prácticos. Con frecuencia, una decisión inicial que  ha de tomarse entre el profesional y los miembros de la pareja es si merece la pena, o no, salvar la relación. Por parte del profesional se espera que sea capaz de determinar si existe una oportunidad razonable de que la relación sea restaurada de manera satisfactoria, pero la decisión final al respecto es responsabilidad de los miembros. En determinadas situaciones, resultará bastante evidente que una relación ha tocado fondo. La terapia de pareja no tiene como objetivo en estos casos  mantener a cualquier precio la relación; de hecho, en algunos casos, puede llegar a mostrar a los cónyuges que su unión es inviable y que disolverla es lo menos lesivo para ambos. En estos casos la pareja podría continuar trabajando con el terapeuta para solucionar las dificultades de separarse y obtener el divorcio. A este último proceso se ha denominado terapia de divorcio.

La terapia de pareja aborda la reestructuración de la interacción de la pareja. El denominado consejo matrimonial se considera una intervención de alcance más limitado, que aborda un conflicto familiar particular y habitualmente único, y se orienta hacia una tarea específica, como, por ejemplo, la educación de los niños..

·          Tres tipos de terapia de pareja

Existen muchos modelos de terapia de pareja.  Una clasificación sencilla admite tres tipos (que en la práctica pueden combinarse entre ellos):

·          El método conductista aborda a  la pareja con la intención de solucionar  problemas cambiando la “manera de hacer las cosas”; por ejemplo: programa el tiempo que pasan juntos, asigna responsabilidades, modifica los patrones sexuales, etc.  El terapeuta escucha atentamente todo lo que la pareja dice que hace y propone introducir cambios de carácter práctico. A menudo, el terapeuta introduce gradualmente estos cambios a modo de “tareas” que hay que realizar entre una sesión y otra.

·          El enfoque cognitivo se inicia con el análisis de los pensamientos, actitudes y expectativas que cada miembro de la pareja tiene del otro (y que este último puede desconocer o incumplir).  El terapeuta intenta reajustar estos pensamientos y expectativas de modo realista para que ambos miembros puedan sentirse más cómodos.

El enfoque psicodinamico tiene sus fuentes en el psicoanálisis y habitualmente trabaja con las características de la personalidad de los miembros de una pareja. En los primeros momentos de la relación entre ellos, el enamoramiento oscurece estos aspectos inconscientes y oculta las diferencias y tensiones al respecto entre los miembros de la pareja. Con el tiempo, estas diferencias emergen y causan problemas en la relación. La labor del terapeuta aquí es sacar a la luz y resolver ciertos aspectos profundamente arraigados del carácter y la personalidad de cada miembro que se habrían formado en la infancia y consolidado a lo largo de la vida y que ahora entran en colisión.

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